La historia de un clásico de Buffalo
El 4 de marzo de 1964, Dominic Bellissimo atendía el bar en el ahora famoso restaurante Anchor Bar en Buffalo, Nueva York. A última hora de la noche, un grupo de amigos de Dominic llegó al bar con un apetito voraz. Domingo le pidió a su madre, Teressa, que preparara algo para que sus amigos comieran.
Parecían alitas de pollo, una parte del pollo que generalmente iba a la olla para la sopa.
Teressa había frito las alitas y las había aromatizado con una salsa secreta. Las alitas fueron un éxito instantáneo y no pasó mucho tiempo para que la gente acudiera en masa al bar para experimentar esta nueva sensación de sabor. A partir de esa noche, las alitas de búfalo se convirtieron en una parte habitual del menú del Anchor Bar.
El fenómeno creado en 1964 por Teressa Bellissimo se ha extendido por todo el mundo. Aunque muchos han tratado de duplicar las alitas de búfalo, la receta secreta celosamente guardada es lo que hace que Frank & Teresa sea la proclamada "Las mejores alitas del mundo".
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